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Cuestiones de salud y derechos en la agenda política: En el marco del Foro Internacional sobre el Nexo entre Políticas y Ciencias Sociales (IFSP) , organizado bajo los auspicios del Programa de la UNESCO sobre la Gestión de las Transformaciones Sociales , conjuntamente con los gobiernos de Argentina y Uruguay, las ciudades y las universidades de Buenos Aires, Córdoba, Montevideo y Rosario, se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires, el Taller CUESTIONES DE SALUD Y DERECHOS EN LA AGENDA POLITICA: ¿QUÉ APORTAN LAS CIENCIAS SOCIALES AL DEBATE SOBRE POLITICAS DE DROGAS? El Taller fue organizado por los equipos de investigación dirigidos por la Lic. Diana Rossi y el Dr. Mario Pecheny, con sede –respectivamente- en la Carrera de Trabajo Social y en el Instituto Gino Germani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Los objetivos del Taller se orientaron a d iscutir el papel de las investigaciones e investigadores/as en ciencias sociales en relación con los debates informados sobre cuestiones de salud pública y derechos humanos, tomando como ejes:
Coordinado por la Lic. Diana Rossi, el Taller se inició con una presentación del Dr. Mario Pecheny, quien afirmó que la salud es una cuestión indisociable del respeto de los derechos humanos fundamentales. Por ello, es imprescindible superar la discriminación y los prejuicios asociados a los usuarios de drogas. En este sentido, la ilegalidad y la estigmatización potencian la criminalización de los usuarios de drogas, de los pobres y de los jóvenes. De esta manera, sostuvo la necesidad de discutir políticamente, sobre la base de investigaciones sólidas, los resultados de la legislación prohibicionista del uso de drogas y represiva de los usuarios. Por último, señaló la relación de sinergia y retroalimentación entre las cuestiones de salud y derechos humanos. A continuación, la Lic. Graciela Touzé reflexionó sobre una serie de estereotipos y supuestos asociados a la problemática de drogas. Entre los más importantes destacó: la vinculación necesaria entre consumo y dependencia, la asociación de los usuarios con una subcultura diferente a la mayoría “normal”, la relación directa con el comportamiento delictivo, y la consideración de los “adictos” como enfermos y de la “dependencia” como irreversible. A lo largo de su presentación, revisó cada uno de los supuestos a partir de los resultados de investigaciones nacionales e internacionales. De esta manera, advirtió sobre la necesidad de problematizar las políticas públicas teniendo en cuenta que éstas pueden potenciar y reforzar la estigmatización. En su comentario a ambas presentaciones, la Dra. María Epele expuso una serie de paradojas de la problemática del uso de drogas emergentes a partir de la compleja interacción entre las cuestiones de salud, la dimensión legal y las condiciones socio-económicas y políticas. De esta manera, consideró imprescindible problematizar no sólo los obstáculos provenientes del vínculo entre las Ciencias Sociales y las políticas de drogas, sino también aquellas barreras producto del deterioro de las condiciones de supervivencia y desamparo de los mínimos derechos de los usuarios que viven bajo condiciones de pobreza. A partir de la falta de viabilidad de soluciones dicotómicas, abogó por el reconocimiento de la complejidad de los problemas en sus múltiples contextos y por la redefinición permanente de las terminologías, los argumentos y las intervenciones. En el debate posterior a las exposiciones de los panelistas, se pusieron en evidencia una serie de consensos, que llevaron a los participantes a elaborar la siguiente Declaración, acordando en la necesidad de continuar el debate, la reflexión y la investigación sobre los problemas asociados a las drogas. Declaración sobre los nexos entre las ciencias sociales y las políticas de drogas CONSIDERANDO el Proyecto de Declaración de Buenos Aires en favor de un nuevo enfoque al nexo entre ciencias sociales y políticas públicas. COMPARTIENDO el diagnóstico de este Foro Internacional sobre los desafíos contemporáneos en lo que se refiere a los vínculos entre las ciencias sociales y la formulación de políticas. TENIENDO EN CUENTA que el estatus legal y social del uso de drogas es una cuestión de la agenda política que se refiere a la salud pública y a los derechos humanos, y que uno de los argumentos recurrentes para mantener el status quo , sostiene que todavía no se ha dado un debate social informado sobre la cuestión y por ende no se toman decisiones ni implementan políticas públicas (lo cual, es una forma de toma de decisiones y de política pública). Los participantes del Taller “ Cuestiones de salud y derechos en la agenda política: ¿Qué aportan las ciencias sociales al debate sobre políticas de drogas?” , celebrado en Buenos Aires el 22 de febrero de 2006, presentamos nuestro propio diagnóstico sobre el estado actual de los debates sobre políticas de drogas y sobre la evidencia internacional acumulada en torno a los magros resultados alcanzados por el régimen global de control de drogas. Asimismo, planteamos una serie de recomendaciones tendientes a clarificar los términos del debate y a favorecer una reflexión objetiva y una verdadera evaluación de las políticas implementadas, con vistas a la fecha límite de 2008, establecida en 1998 por la Sesión Especial sobre Drogas de la Asamblea General de la ONU, para rever las metas y objetivos propuestos. El uso de drogas constituye un fenómeno plural, con múltiples manifestaciones según el momento histórico, la cultura, el modelo económico, la situación particular de un país, los diversos significados que les asignan los sujetos y las propias diferencias entre las sustancias. No obstante, se insiste en homogeneizar el “problema de la droga”, como si fuera un fenómeno único, atemporal y ahistórico. A los usuarios y usuarias de drogas, se los inscribe socialmente en un proceso que entrecruza dos lógicas: la lógica sanitaria, de cura, y la lógica punitiva, de control. Esta construcción social del problema como delito/enfermedad impide un debate objetivo y justifica ideológicamente la invisibilización de movimientos sociales. En la mayoría de los países, las políticas de control de drogas intentan cumplir plenamente con las Convenciones Internacionales sobre Estupefacientes (de 1961, 1971 y 1988); estas políticas han resultado ineficaces para contrarrestar el tráfico de drogas ilícitas y han causado efectos dañinos y contraproducentes, en especial entre los eslabones más débiles de la cadena del tráfico de drogas ilícitas (consumidores de drogas, correos y poblaciones rurales involucradas en el cultivo) quienes han sufrido de manera desproporcionada los efectos negativos de las políticas de control de drogas. La clandestinidad y estigmatización de los usuarios aumenta su vulnerabilidad ante infecciones como el VIH y las hepatitis, al tiempo que los aleja y –en múltiples casos- los expulsa del sistema de salud. Por lo expuesto, los participantes del Taller instamos a la UNESCO a que profundice y extienda su apoyo a la investigación en ciencias sociales en el área de salud y derechos humanos, y en particular, en el campo de los problemas asociados a las drogas. Asimismo RECOMENDAMOS a los organismos pertinentes de las Naciones Unidas, a los gobiernos nacionales y locales (en sus esferas ejecutiva, legislativa y judicial), y a otros organismos interesados: 1. La creación de mecanismos efectivos de reunión de tomadores de decisión, planificadores de políticas, cientistas sociales y miembros de la sociedad civil, en los niveles local, nacional e internacional, que promuevan debates informados tendientes a mejorar las políticas actuales de control de drogas, incrementando su eficacia, viabilidad y credibilidad. Buenos Aires, 22 de febrero de 2006 Participantes del Taller “ Cuestiones de salud y derechos en la agenda política: ¿Qué aportan las ciencias sociales al debate sobre políticas de drogas?” : |
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