El origen del concepto de reducción de daños se ubica en Holanda en la década de los ’70 cuando aparecieron alternativas profesionales identificadas con la perspectiva del usuario de drogas, denominadas “modelo de la aceptación”. A finales de los años ´80 empezó a utilizarse en la región de Merseyside (Inglaterra), en respuesta a dos factores principales:

  1. El problema de la infección por VIH entre usuarios de drogas inyectables (UDIs);
  2. La sospecha creciente de que las estrategias adoptadas hasta el momento no habían mejorado la situación, y en algunos casos, habían tenido el efecto no deseado al aumentar los daños asociados al uso de drogas.

Una estrategia de reducción de daños puede involucrar una amplia variedad de tácticas.

Puede incluir el cambio de las sanciones legales asociadas al uso de drogas; puede mejorar la accesibilidad de los usuarios de drogas a los servicios de tratamiento; puede generar servicios directos para los usuarios de drogas y sus redes sociales en las comunidades; puede tender a cambios en la conducta de los usuarios de drogas por medio de la educación; puede también dirigirse a modificar la percepción social acerca de las drogas y de los usuarios de drogas.